Narrativas distorsionadas y manipuladas sobre inmigración, conflictos internacionales, salud pública y cambio climático fueron algunas de las formas más recurrentes de desinformación identificadas en Portugal y España entre septiembre y noviembre. Así lo concluye un informe del Observatorio Ibérico de Medios Digitales, IBERIFIER, que analizó contenidos y campañas de manipulación difundidos a través de las redes sociales en la Península Ibérica, con la contribución de su red de verificadores de datos.
Según el informe, la inmigración fue uno de los temas más explotados en contenidos engañosos, con afirmaciones falsas que vinculan a los migrantes —especialmente a los musulmanes— con delitos, ataques a iglesias o con una supuesta amenaza cultural para las sociedades europeas. Algunas narrativas también sugerían que los gobiernos favorecen a los inmigrantes en el acceso a ayudas sociales o servicios públicos, promoviendo percepciones de trato desigual y alimentando prejuicios sociales.
Otro foco relevante de desinformación estuvo relacionado con los conflictos internacionales, en particular con la guerra en la Franja de Gaza. Circularon contenidos manipulados sobre negociaciones de paz, protestas y misiones humanitarias, incluidas afirmaciones falsas sobre la llamada “Humanitarian Flotilla”, así como vídeos e imágenes sacados de contexto o alterados digitalmente.
El ámbito de la salud también fue un objetivo frecuente de contenidos manipulados. Entre los ejemplos más difundidos se encuentran mensajes que afirman, sin base científica, que el uso de paracetamol durante el embarazo provoca autismo o que las vacunas pueden causar enfermedades graves. El informe también destaca contenidos que niegan la existencia de brotes de gripe aviar o que difunden teorías conspirativas sobre las campañas de vacunación.
En el ámbito ambiental, varias narrativas intentaron desacreditar las políticas climáticas o a las instituciones científicas. Imágenes manipuladas y vídeos fuera de contexto se utilizaron para exagerar los impactos de fenómenos meteorológicos o para afirmar falsamente que medidas medioambientales —como las energías renovables o las zonas de bajas emisiones— perjudican a la población.
El informe también subraya el aumento del uso de contenidos creados o alterados mediante inteligencia artificial. Imágenes generadas por IA se utilizaron para representar protestas inexistentes, crear escenarios falsos relacionados con la inmigración o fabricar supuestas pruebas de acontecimientos en zonas de conflicto.
Otro fenómeno en crecimiento es el de los fraudes digitales. Mensajes de texto y publicaciones en redes sociales comenzaron a imitar a bancos, empresas o figuras públicas para solicitar datos personales o pagos, explotando la confianza de los usuarios.
